Unas 400 empresas lograron
algún nivel de ecoeficiencia en el país. Involucrados dicen que esto
generó ahorro e ingreso a nuevos
mercados
Caso 1. Un hotel sanisidrino cambia la grifería de
los cuartos para que en vez de arrojar 12 litros de agua por minuto solo sean 4
litros. A esto le suma ahorros en el uso de la energía
eléctrica y un mejor manejo de los desechos, dando como
resultado un ahorro anual de US$300 por habitación, siguiendo el camino de ser
amigables con el medio ambiente. Este es el caso del hotel Los Delfines. Sin
embargo, otros 8 o 9 hoteles más también han seguido el mismo proceso de ser
ecoeficientes.
Caso 2. Desde que se fundó, la empresa Austral
Group decidió no invertir en la tecnología tradicional para el secado de la
anchoveta, paso previo para la elaboración de harina y aceite, sino en la más
limpia y, claro está, la de mayor costo. La tradicional origina que las
emisiones se lancen al viento: todos alguna vez percibieron ese desagradable
olor a pescado quemado. La tecnología limpia permitió a Austral una gran
eficiencia en cuanto a menores volúmenes residuales y, sobre todo, les permitió
el ingreso a mercado más exigentes. Su gerenta general, Adriana Guidice,
resalta con orgullo que si uno ve el precio promedio de la venta de la harina
al mundo por parte de la industria peruana, comprobará que Austral recibe un
10% por encima de esos valores. Todo por apostar al medio ambiente.
Estos dos ejemplos sencillos dejan en evidencia que
la apuesta por un manejo ecoeficiente mejora los ingresos económicos de las
empresas. Marcos Alegre Chang, director del Centro de Ecoeficiencia y
Responsabilidad Social (CER), explicó que la ecoeficiencia junta a la economía
con la ecología en una práctica empresarial que permite ahorros y mayor competitividad.
“En el caso de la energía y agua, el ahorro económico para una empresa puede
llegar al 20%, gracias a una menor facturación”, agregó.
LOS COMPROMETIDOS
Aunque aún no existe un registro oficial de las empresas comprometidas con este
proceso, Jorge Villena, asesor en temas de ecoeficiencia del Ministerio del Ambiente, calculó que el
número se acercaría a las 400, entre las que tienen programas integrales y las
que aplican algún nivel de ecoeficienca en el manejo del agua, energía,
residuos u otros.
Si entramos al detalle, comentó que al menos unas
150 empresas de la industria alimentaria están avanzando en el tema, sobre todo
para lograr las certificaciones internacionales que les abran las puertas de
los consumidores más exigentes. También unas 50 empresas mineras ahora reciclan el agua cuando
antes la vertían a los ríos, además de desarrollar otras medidas.
Otro sector que tiene un buen avance es el de la
construcción, pues ahora contamos con dos o tres edificios desarrollados con
tecnologías verdes. Además ya existen al menos 30 o 40 edificios que han
establecido de antemano ahorros energéticos. Igualmente, Villena resaltó el compromiso
de algunas cadenas de hoteles por tomar en cuenta algunos conceptos básicos y
similares a los ahorros en un hogar, que al final redunda en mayor
rentabilidad.
Sin embargo, comenta que el ahorro no es el único
punto a favor de la ecoeficiencia, pues también genera mayor competitividad
frente a los rivales. “En Arequipa, Southern Perú solo trabaja con las empresas
que utilizan un sistema de pintado del metal que sea amigable con el medio
ambiente, pues muchas para raspar la pintura utilizan un sistema de limpieza
con arena, componente que genera contaminación ambiental. Por eso, algunas
empresas hoy ofrecen el limpiado a través de máquinas cerradas”, resalta.
Para Josefina Takahashi, decana de Negocios
Agroeconómicos de la Universidad Científica del Sur (Ucsur), el mayor esfuerzo
es justamente involucrar a las pymes en este proceso, porque existe un
prejuicio respecto a que la ecoeficiencia significa mayores costos. Por el momento,
dijo que las empresas grandes y medianas son las que han entendido muy bien las
ventajas de la ecoeficiencia.
Resaltó que en algunos casos la inversión solo
significa la capacitación del personal en cuanto a los procesos productivos.
“En gran parte de los casos existe desconocimiento, pues en pequeñas cosas
puede haber ahorros importantes, como el abrir las ventanas, no usar
fluorescentes, reparar la infraestructura del agua”, manifestó.
Para eso hay que trabajar algunos programas con el
Ministerio de la Producción que está vinculado directamente con las pymes,
refirió. Al respecto, Alegre consideró que el tema no solo está en el ámbito
del Ministerio del Ambiente, como hoy pasa, sino que más bien debe ser
intersectorial.
FINANCIAMIENTO
En cuanto al financiamiento que existe para promover la ecoeficiencia,
el CER, gracias a la cooperación suiza y apoyados por el Minam, cuenta con
una linea de crédito que entrega a través del Banco de Crédito, el Scotiabank o
el Interbank. Alegre explicó que se puede condonar hasta el 40% del préstamo a
la empresa que logre los niveles de ecoeficiencia comprometidos.
Igualmente, Villena refirió que existe una línea de
crédito otorgada por el Banco Continental y la empresa de energía Philips para
mejorar el ahorro energético de las empresas. La compañía solicita el crédito y
Philips hace una evaluación para determinar el costo de las mejoras.
Finalmente, explicó que el acreedor paga solo el monto generado con el ahorro
en la facturación.
En el ámbito regional existen otros países que ya
nos llevan ventaja en cuanto a la promoción de la ecoeficiencia. Alegre refiere
que en Colombia hay una línea de crédito y además exoneraciones tributaria para
la compra de tecnología limpia. “Si compro equipo ecoeficiente, más modernos y
limpio, pago menos impuestos. También está el financiamiento que es facilitado
por el Estado”, indicó.
En cuanto a Chile, mencionó que cuentan desde el
2000 con el Consejo Nacional de Producción Más Limpia, instancia que establece
acuerdos voluntarios con las empresas para que estas establezcan sus metas
medioambientales. “Ellos señalan que con la producción limpia las empresas
obtienen un 30% más de ventas, porque acceden a una certificación del consejo,
la que abre las puertas de los mejores mercados”, señaló. Para ello, han
establecido una auditoría rigurosa que garantiza una certificación creíble ante
el mercado internacional.
Villena refiere que para involucrar a todos los
sectores empresariales del país no es requisito una legislación que sea
obligatoria, como ocurrió en su momento en China, donde se creó una distorsión,
pues las empresas no se sentían comprometidas con el objetivo en sí y solo
buscaban una certificación del Estado. En paralelo, dijo que otra de las
campañas que iniciará en breve el Minam será la de inculcar a los consumidores
el exigir una oferta con productos de empresas ecoeficientes.
Así las cosas, Villena considera que este tema va a
tener un despegue importante en unos tres o cuatro años más cuando los mercados
externos e internos pidan garantías respecto a una buena relación entre la
empresa y el medio ambiente. Las empresas que desean alcanzar el éxito tendrán
que comenzar desde ya a prepararse para entonces.